martes, 7 de agosto de 2012

Jim Bridwell






Copio y pego una entrevista a Jim Bridwel, alias el pajaro......
La copio y pego por lo que me inspira en mis pensamientos y en mi forma de acercarme a la montaña, y por que comparto con el su visión acerca del mercantilismo y sobre todo en lo que atañe a las cervezas.




Jim Bridwell, la leyenda del valle de Yosemite y el ‘terror’ del Campo 4 es, veinte años después de su irrupción en el mundo del Big Wall, exactamente como uno se lo imagina.
Conserva su bigote con 'patas' y el pelo más bien largo, ahora canoso. A sus cincuenta y muchos años, esa mezcla de hippy y 'easy rider' con tal de llevar la contraria, el rebelde, el aperturista de vías increíbles, ídolo de una generación (o más) de escaladores, ha acumulado experiencia pero no ha defraudado a sus seguidores. Parece más que nunca un pirata curtido, que aún está dispuesto a dar mucha guerra. Si alguien pensaba que iba a ser una buena representación de su orgulloso país, se da de bruces contra el humo de los 'Camel' sin boquilla que fuma continuamente, y con la sorna con la que deja caer que "en Ámerica no hay ideas; sólo estrategias de marketing".




Habla despacio, viviendo cada momento de aventuras pasadas en montañas de todo el mundo, no ahorra en frases lapidarias y, según coge confianza, habla con una sonrisa torcida de algunos colegas de afición mucho más plegados a un sistema comercial del que él sigue pasando ampliamente. Una larga conversación, durante el último Festival de Cine de Torello y unas cuantas cervezas con el viejo roquero dieron este resultado.
¿Te atraen las grandes paredes inescaladas de Groenlandia, de las que se habló durante la mesa redonda?
Sí deben de estar muy bien, pero no tengo dinero para ir allí. La verdad es que desde que era muy joven mi vida ha consistido en reunir el dinero mínimamente suficiente para ir a escalar. Como alguien me dijo al final de una proyección de diapositivas, "Nadie ha hecho tantas cosas y durante tanto tiempo con tan poco".
¿No estas esponsorizado? Parece sorprendente, en alguien con tu trayectoria.
Pues no, la verdad es que no tengo patrocinadores. Durante algún tiempo forme parte del equipo de The North Face, pero con lo que ellos me daban tampoco podía vivir de las expediciones. Además, no me interesa. Es decir, puedo conseguir material y, una vez terminada la escalada, está bien que el material que he usado se nombre y salga en las fotos. Pero una esponsorización con contrato, uff, entonces te conviertes en un asalariado y tu libertad se termina. Al final, con eso, son las casas comerciales las que acaban decidiendo quien escala, donde y con quién. No puedes elegir un compañero que lleve material de otra marca, por ejemplo, y entonces llegamos al absurdo. No tendré dinero, pero escalo donde quiero o donde puedo, no donde me dicen.




Entonces, ¿ es que no eres suficientemente conocido en los USA?
Si, soy conocido para los escaladores, pero no para los directores de Marketing de las empresas. Hay muchos estadounidenses haciendo grandes cosas sin esponsors. Lo que ocurre es que para los de marketing no cuenta que seas un gran escalador, sino un gran producto vendible. Tienes que tener un carácter vendible, pertenecer a cierto grupo de edad y, cómo no, ser muy guapo (otra vez la sonrisa torcida). Así que pienso, vale, si queréis bellezas, buscaos modelos, no escaladores.Y me parece que tampoco resultaría muy sumiso a las condiciones que ponen. No me veo enganchado al portátil cada día durante una expedición, mandando partes diarios.
O eso, o es que sólo vende el Everest?
¿El Everest? Bah. Yo he estado allí, y te diré una cosa. Si el Everest no fuera el más alto, nadie subiría, porque es una montaña fea y la roca que tiene es una basura. Yo le llamo 'Neverest'.
Entonces, volvamos a tu 'territorio'... Si queda algo de él. Cuando vuelves hoy día a Yosemite ¿Queda algo de la atmósfera de contribuiste a crear, algo de ese espíritu?
No, no es lo mismo. Hubo un periodo concreto con cierta magia, con un grupo de gente que escapaba de lo obvio para buscar nuevas vías, nuevas paredes donde nadie se había planteado escalar, y trazaron nuevas direcciones en el mundo de la escalada.
Ahora, ya no tienes tantas posibilidades,. Es muy, muy difícil encontrar la manera de trazar una línea totalmente nueva en cualquiera de sus paredes. Cuando nosotros llegamos quedaba todo por hacer; supongo que en ese aspecto fuimos afortunados. Y también ha cambiado el modo de pensar de la gente. Es imposible comparar aquella época con la presente. Las ideas revolucionarias, el contacto con filosofías orientales... Ahora el sentimiento es mucho más individualista y los motivos son otros.
Por entonces, ser escalador era algo muy poco común, algo así como vanguardista y supongo que para muchos supuso otra manera de dejar patente nuestra rebeldía, nuestra intención de no ser parte de un sistema. Ahora, la escalada se ha convertido en parte del sistema. Las marcas de material de escalada, que antes eran pequeñas manufacturas, ahora son parte de grandes emporios con ramas en todos los sectores de la economía. La escalada ha sido absorbida por el marketing. La gente se pone ahora a escalar buscando un estado de forma, llevada por materiales vistosos, o acude al rocódromo de su barrio para ir a mirar a las tías
Ahora dirás que no se ligaba cuando empezasteis a escalar...
Je, bueno, sí, pero las chicas eran más difíciles de encontrar.
Todo es más individualista...




Si, y eso se nota también en el aspecto competitivo con el que ahora la mayoría de jóvenes enfocan la escalada. Sabes, cuando empezamos, todos teníamos asumido que uno escalaba con su compañero de cordada. Era fundamental llevarte bien con el, comprender lo que cada uno quería decir o pretendía. Ahora parece que más bien escalan contra él. La escalada ha dejado de ser un deporte de equipo. Fíjate, cuando empezamos, había poquísimas vías de 5.10. Pero luego resulto que este 5.10 no era igual que aquel 5.10, a sí que se inventaron las letras: 5.10 a,b,c,d. Empezó la fiebre de las cotaciones, como un reflejo del cambio de actitudes.
Luego vino la locura de equipar las vías, y de la deportiva. Nada que ver con la ética que nosotros aplicamos a nuestras primeras escaladas, que venía de la escalada limpia del Reino Unido y de Alemania del Este. La corriente de la deportiva era más bien procedente de Francia, pero se extendió con rapidez entre una nueva generación. El cambio de mentalidad trajo la realización de vías mucho más difíciles pero con menos compromiso. Siempre da tranquilidad eso de poder caer con seguridad cuando no te sale el paso. Antes decías: "Como me caiga aquí, ufff, mejor me tiro". Escalar en deportiva, ahora, es más seguro que hacer boulder, en el que, después de todo, te caes al suelo. Antes llevaba una pegatina en el coche que decía: "Sport climbing is neither" (la escalada deportiva no es ni una cosa ni otra). Ni escalada, ni deportiva. Pero, ya en serio, la deportiva no supone el completo control de tu mente y de tus emociones que exige el big wall.
Hasta que punto ha influido en todo ello la evolución del material.
Ah, ha influido muchísimo. Eso de llevar tantos años escalando, es que he vivido todas las etapas y he aprendido las técnicas y los trucos de cada época. Técnicas que la gente joven desconoce. Los 5.10 de Yosemite no son lo mismo con los materiales modernos. Ya lo decía una antigua novia mía (y buena escaladora): La fórmula del éxito en cualquier vía es "drogas+(buen) material". Lo decía en broma, claro. Bueno, supongo.
Entonces, Yosemite ya no te atrae tanto...
Bueno, es que cuando llegas allí hoy día ves que queda muy poco por hacer. Para seguir avanzando, creo que hay que mirar a otras montañas. A la caliza. En caliza, las formaciones guardan aún muchas opciones para abrir desde abajo; creo que ese es el futuro.
¡El futuro en la caliza! Es sorprendente oír decir eso a Jim Bridwell.
Eh, sí... Esas paredes que antes ni mirábamos cuando las pasábamos de largo desde la carretera, porque nos parecían basura. Ahora hay que volver a mirarlas, y estudiar nuevas posibilidades. Y hay muchísima en EE.UU., en enormes extensiones de terreno no tan protegidos, ni tan trabajados, ni con tantos problemas de acceso. Cuando empezamos, el granito era lo natural, pero los pies de gato, la goma cocida, abrió nuevos horizontes.
No se os ocurrió a vosotros antes que a los fabricantes pasar del artificial a la adherencia.
Sí, claro que sí, pero no hubo manera de convencer a nadie; ningún fabricante, al menos en EE.UU. consideró que algo así fuera rentable. Durante mucho tiempo me he fabricado mi propio material, porque ninguna casa se dignó a considerar mis ideas. Los nuevos materiales, cómo no, tuvieron que llegar de Europa. Pero, eso sí, llegué a ser un figura con la máquina de coser. Después de todo, el material varía en función del tipo de roca, de lo que quieras hacer en ella... y del dinero que tengas.
Bueno, la vez tardara en llegar la innovación, pero ahora hemos pasado al extremo contrario. Hay cientos de modelos diferentes para cada tipo de roca, estilos de escalada, etc...
Bah... Puro marketing.
Hmmm. Antes hablabas de control de las emociones ¿Usas alguna técnica especial para concentrarte en una vía especialmente larga o difícil?
Bueno, alguna vez , cuando he empezado un largo y veo que de ahí en adelante no hay donde poner seguros, y mi mente empieza a fallar, prefiero regresar a la reunión y respirar profundamente, liberar la mente y, una vez tranquilo, volver arriba. Casi todo es una cuestión mental. Mas que la habilidad física, el secreto de la escalada es estar en control de la situación. Cuando doy cursos de escalada lo veo continuamente. Sobre todo en la gente joven: no confiamos en nuestro propio cuerpo. Nos hemos vuelto tan dependientes del material y la tecnología, que hemos olvidado que nuestro organismo es producto de cientos de miles de años de evolución, y que realmente funciona bien por sí mismo
Las técnicas de control mental también es algo que llegó a los escaladores durante los sesenta.
Sí, bueno, los primeros sesenta fueron la época en que descubrimos las filosfías orientales, el yoga, el zen, cosas y maneras de entender la vida y la mente de las que antes no teníamos noticia. Recuerdo estar en el Campo 4 desayunando (a las 11 de la mañana, una hora pruedencial) gachas de avena, cuando llegó Frank Zucker, quien realmente empezó con el Free climbing, y me dijo: "¿Hoy no escalas, Jim?" y lo contesté "No, hoy estoy de descanso" "Pues entonces qué haces comiendo?- Contestó-.Si no escalas, no mereces comer". Y la verdad es que me dejo bastante planchado. Ese tío era importante, algo así como mi mentor.
Y ¿qué hiciste?
Pensármelo un momento, y seguir comiendo. Su argumento era interesante, pero en contra estaba el hecho de que no estaban las cosas como para ir por ahí malgastando la comida.
Ya ha llovido desde entonces... y la cosa es que sigues escalando, y mucho. De hecho, el año pasado fuiste nominado al Piolet D,Or por abrir vía al Mooses Tooth, en Alaska.
Alaska... Fue una de las mejores escaladas de mi vida. La montaña estaba en condiciones muy difíciles, requería usar diversas técnicas en cada tramo. La cosa es que ya habia intentado hacer la misma vía en invierno, esperando mnieve más uniforme, pero la segunda mitad estaba realmente impracticable. Y, la verdad, tuvimos mucha suerte de no poder ni acercarnos, porque nos podíamos haber embarcado bien allí... Por eso volvimos en el 2001. La primera mitad es de roca, muy técnica y desplomada. El problema es que la nieve venteada se había pegado a la pared, lo que hizo la progresión muy lenta. Llegó un momento en que metimos el último seguro, nos dimos cuenta de que, con el desplome, no sabíamos donde terminaba la zona de mixto. Habría unos 20 cm. de nieve sobre la roca, muy inestable, porque se había humedecido. Cada paso pensabas ¿Aguantará la nieve? ¿Servirán de algo los seguros? ¿Cuánto voy a caer, si algo falla? En total, escalamos sesenta metros sin protección. Al llegar al corredor, lo único que pudimos usar para asegurar era una pala de nieve que se acoplaba al regatón del piolet.
Luego venía una chimenea cubierta de hielo que se salvaba con técnica de mixto. O eso creíamos, porque el hielo era horrible, haciendo grupos y muy frágil. La protección, al principio, era mala; luego, inexistente, durante 90 metros. Y la dificultad, pues, acabamos haciendo A5. Llegó un momento en que no podíamos seguir más que hacia arriba. Finalmente llegamos arriba y, lo único que pudimos hacer, fue dejar en doble una de nuestras cuerdas de noventa metros y, a esta, enlazar la segunda cuerda para rapelar. Y aún quedaba destrepar un largo muy complicado de mixto, antes de llegar a la nieve.
Por supuesto, no puedes contar con un rescate. Tuvo gracia porque en un momento, en el que yo destrepaba, la reunión era tan frágil que mi compañero se percató de que, si yo me caía, el también se iría conmigo. En ese momento se desenganchó de la reunión, quedó sujeto sólo a la pared. Luego se lo pensó mejor y se volvió a encordar. Había caído en la cuenta de que sería mejor una muerte rápida que quedarse pegao a la pared congelándose lentamente.
Tuvisteis suerte de que funcionase...
Síiii... De hecho, es algo que no volvería a hacer. Pero, sabes? En esto de la escalada, prefiero ser afortunado que ser bueno. Y la verdad es que tuve bastante suerte.
Bueno...¿Cuál será la próxima?
La próxima, bueno... Tengo algo pensado, pero no consigo encontrar a nadie que venga conmigo.
¿Qué montaña es?
Ehhh... no te lo puedo decir ahora mismo; podría venir cualquier ruso o esloveno (esa gente está muy fuerte) y abrir la vía antes que yo. Pero te diré que se trata de una montaña del Himalaya de casi ochomil metros, con tres mil de pared... bueno, no te digo más. Lo que ocurre es que me estoy haciendo mayor, y no puedo escalar con todo ese equipo solo; sería demasiado peso. Necesito formar cordada con alguien, y todos me dicen que es demasiado peligroso. O no pueden venir por razones de patrocinio de marcas, y esas monsergas.
¿Estás pensando en algún escalador americano?
No, más bien europeo. Hay gente muy buena por aquí, como los hermanos Huber, Tomaz Humar... Los rusos y eslovenos son buenos también, pero necesito que hablen inglés, o no podré entenderme con ellos.
¿Y Mark Twight? Te interesa su filosofía de rapidez y ligereza al máximo...
Ja, Twight escoge vías fáciles. Por eso escala tan deprisa (otra vez la sonrisa irónica).




Veo que eres algo escéptico con respecto a ciertas figuras...
Mira, es muy difícil saber exactamente que ocurre en cada escalada; no hay testigos. Pero también hay cosas que chocan mucho. Como que cierto escalador esté conmigo en Yosemite, no sea capaz, ni por asomo, de escalar un 5.10 a pie de suelo (Ya sabes, la técnica de la no-técnica), y dos meses más tarde se publique que ha abierto vía en una aguja aislada del Karakorum, de mayor dificultad, con el mismo tipo de granito, más tramos de mixto y a seis mil metros de altura. Venga, hombre, seamos serios! Yo también puedo ir solo al Himalaya, pasar un par de semanas en la parte baja de la montaña, y luego decir que he hecho cumbre, pero que perdí la cámara. Y todo ¿por qué? ¿Para contentar a los esponsors? Hubo un tiempo en el que escálabamos para nosotros mismos. Hay muchas cosas que no se dicen en el mundo del alpinismo y la escalada, muchas historias oscuras, y muchas mentiras. La verdad es que no me importa lo que digan los demás que han hecho. Tienen derecho a decir lo que quieran y, según los casos, yo tengo derecho a no creérmelo. Pero tampoco voy a hacer nada.
Veo que sigues igual que siempre...
Si, sin un duro. Pero permitiéndome el lujo de planear una escalada a la montaña que yo quiera, como quiera...y cuando pueda.
Jim...por favor, se sincero ¿Qué hay de cierto en aquella historia del perro que tiraste de una patada desde lo alto del Capitán?
Ehhh... No sé, creo que lo lancé más bien desde Glacier Point.
Ah! Entonces ¿¡realmente lo hiciste!?
(Risas) no, la verdad es que no recuerdo haber hecho nunca tal cosa. La primera vez que me lo preguntaron no sabía de que me hablaban. Al parecer alguien lo escribió en un libro, y luego, con el tiempo, fueron apareciendo diferentes versiones de esa extraña historia. Pero no he lanzado a ningún perro desde lo alto de una pared. Y eso que conozco unos cuantos perros que lo merecen de sobra. -sonríe pensando- Como el perro de mi mujer. Ese perro-rata que me odia, y mira con ojos de espanto cada vez que me ve.
Y tu hijo? ¿También es escalador?
Bueno, escala de vez en cuando. Pero no tiene tiempo. Mantiene dos trabajos a la vez, está obsesionado con progresar en la empresa, hacer de sí mismo un hombre de provecho. Y yo que a su edad (23 años) solo trabajaba, en cualquier cosa, para reunir dinero suficiente para irme a escalar... La verdad, no se a quién ha salido. Por cierto... tomaré otra cerveza. Gracias








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